La guerra de Irán y su impacto en el encarecimiento del transporte y los combustibles pueden afectar directamente a la industria turística de Baleares, generando un efecto disuasorio en determinados segmentos de mercado, reducción del gasto en ciertas actividades y disminución de las estancias medias.
En una presentación realizada este jueves, el vicepresidente y conseller de Economía, Hacienda e Innovación, Antoni Costa, junto a la directora general de Economía y Estadística, Catalina Barceló, han señalado que el conflicto tendrá repercusiones en la economía de Baleares durante el año 2026. Se espera una moderación en el crecimiento económico debido al aumento de la inflación y de los precios de los productos básicos, lo que también impactará en el sector turístico.
A pesar de la incertidumbre, el Gobierno confía en que el impacto de la crisis en el turismo sea limitado. Se destaca que Baleares es un destino maduro, consolidado y seguro, con una infraestructura turística de alta calidad dirigida a un segmento de mercado con poder adquisitivo medio-alto, lo que le otorga una mayor capacidad de resiliencia frente a fluctuaciones de precios en comparación con otros destinos.
En palabras de Costa, «incertidumbre y volatilidad son las dos palabras que lo definen todo. Es imposible hacer una previsión del crecimiento». La situación actual plantea desafíos para la industria turística de Baleares, pero se confía en la solidez del destino y en su capacidad para superar las dificultades.
En resumen, la economía de Baleares se prepara para afrontar un escenario marcado por la crisis en Irán, con la esperanza de minimizar los impactos negativos y mantener su posición como un destino turístico atractivo y resiliente en el mercado internacional.
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