Emaya, la empresa de aguas de Palma, ha logrado reducir las pérdidas de agua del 25 al 16 por ciento, alcanzando el dato más bajo registrado hasta la fecha. Esta mejora significativa representa un ahorro de 3,6 hectómetros cúbicos de agua, equivalente a la mitad del embalse del Gorg Blau.
La reducción de las pérdidas de agua ha sido posible gracias a la inversión en la renovación de las redes de distribución en los últimos años, así como al proceso de instalación de caudalímetros en la red de agua potable. Estas inversiones se han visto impulsadas por el proyecto de tecnologización de Emaya y las subvenciones europeas del PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua.
Este avance ha sido especialmente significativo en Palma, donde las pérdidas de agua han disminuido del 25 al 16 por ciento en los últimos años. Las fugas en las conducciones, los errores de medición y los consumos no autorizados son algunas de las causas habituales de estas pérdidas, que se han reducido gracias a la sustitución de contadores mecánicos por digitales.
La transformación digital en la gestión de fugas ha sido fundamental para este logro. Palma cuenta con una extensa red de tuberías que supera los 1.100 kilómetros, dividida en 600 microsectores para facilitar el control y detección de fugas. La implantación de una nueva metodología, que incluye la instalación de caudalímetros y sistemas informáticos, ha permitido identificar y gestionar las irregularidades en el consumo de manera más eficiente.
Además, la digitalización del ciclo del agua en Palma, impulsada por el PERTE, ha mejorado la eficiencia, la detección de fugas y la sostenibilidad en la gestión de la red hídrica. La colocación de caudalímetros que registran el caudal de entrada y salida cada 15 minutos ha permitido reducir un 9 por ciento las pérdidas de agua, aumentando el rendimiento de la red al 84 por ciento.
En resumen, Emaya ha logrado un importante avance en la reducción de las pérdidas de agua en Palma, gracias a la inversión en tecnología, la implementación de caudalímetros y la digitalización del ciclo del agua. Estos esfuerzos han dado como resultado un ahorro significativo de agua y una mayor eficiencia en la gestión de los recursos hídricos en la ciudad.
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