Maixabel Lasa, viuda del político socialista Juan Mari Jáuregui, asesinado por ETA en 2000, destaca la importancia de la justicia restaurativa como un proceso más efectivo y sanador que simplemente condenar a los responsables a largas penas de prisión.
Lasa, quien participó en dos encuentros restaurativos, describe cómo el diálogo y la posibilidad de hacer preguntas a los responsables de la tragedia fueron más beneficiosos para ella que cualquier castigo tradicional. Considera que este enfoque no solo ayuda a las víctimas a sanar, sino que también brinda una oportunidad de redención a los victimarios.
Por su parte, Eduardo Santos Itoiz destaca que la justicia restaurativa busca colocar a la víctima en el centro del proceso penal, evitando que sea olvidada en el sistema judicial. Además, busca que los agresores asuman la responsabilidad de sus actos de manera más directa y personal, evitando la revictimización.
En 2025, España incorporará la justicia restaurativa a través de la Ley de Eficiencia del Servicio Público de Justicia, permitiendo que cualquier persona pueda solicitar este proceso. Aunque su implementación varía en diferentes regiones, se espera que se convierta en un derecho legal para las víctimas en todos los casos y en todas las etapas del procedimiento legal.
Los encuentros restaurativos son facilitados por profesionales que establecen claramente las reglas, incluyendo la obligación del victimario de asumir su responsabilidad sin justificaciones. Este proceso puede resultar largo y doloroso, especialmente para aquellos que han cometido actos tan graves como el asesinato.
En resumen, la justicia restaurativa se perfila como una herramienta cada vez más importante en el sistema legal, brindando una oportunidad tanto de sanación como de redención para todas las partes involucradas en un delito.
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