Médicos del Mundo ha atendido a un total de 1.215 mujeres en situación de prostitución en Baleares a lo largo de 2025 y ha advertido sobre la alta rotación de mujeres en los espacios de prostitución debido a la demanda constante.
Según la organización, la prostitución constituye una de las formas más graves de violencia de género, con consecuencias profundas para la salud física, sexual y mental de las mujeres afectadas. Además, se trata de un problema de salud pública de proporciones epidémicas que requiere la implicación activa de los sistemas sanitarios en la detección, prevención y atención de estas violencias.
Las mujeres en situación de prostitución enfrentan un impacto significativo en su salud mental, con altas tasas de depresión, ansiedad, trastorno por estrés postraumático, entre otros problemas. En cuanto a la salud sexual y reproductiva, se presentan casos de embarazos no deseados, infecciones de transmisión sexual y complicaciones durante el embarazo.
La mayoría de estas mujeres son extranjeras, procedentes de países como Colombia, Venezuela y Paraguay, con un bajo nivel educativo y responsabilidades familiares. La situación administrativa irregular en la que se encuentran limita su acceso a derechos básicos y servicios públicos esenciales, aumentando su vulnerabilidad y dependencia de redes de explotación.
Para abordar esta problemática, Médicos del Mundo lleva a cabo un trabajo integral que incluye la dispensación de material preventivo, acompañamiento a recursos sanitarios y sociales, organización de talleres grupales, acciones de sensibilización y movilización social, entre otras medidas. Además, se brinda asesoramiento jurídico y se facilita el acceso a ayudas sociales y servicios especializados.
En conclusión, la prostitución es considerada una forma de violencia de género y una manifestación de desigualdad estructural ligada a la trata con fines de explotación sexual. Es fundamental abordar este problema desde una perspectiva integral que garantice la atención y protección de las mujeres afectadas. Los proxenetas y los clientes que alimentan este sistema son señalados como responsables directos de la vulneración de los derechos, la dignidad y la libertad de las mujeres.
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