Un helicóptero de Salvamento Marítimo se encuentra actualmente rastreando la zona del sur de Cabrera en busca de tres pateras con un total de 81 personas a bordo, según informó la ONG Caminando Fronteras. Estas embarcaciones habrían desaparecido en los últimos días rumbo a Baleares.
El dispositivo de búsqueda fue activado durante la tarde de este jueves después de que la organización trasladara la información a las autoridades, quienes a su vez fueron informadas por los familiares de las posibles víctimas. A pesar de los esfuerzos, un avión de Frontex que realizó batidas durante la mañana no logró localizar las pateras.
La búsqueda se concentra en la zona del sur de Cabrera, aunque los equipos de rescate no cuentan con coordenadas precisas para delimitar la operación. Según Caminando Fronteras, las desapariciones involucran a al menos dos bebés y una decena de mujeres, quienes habrían zarpado desde Argelia con destino a Baleares en las últimas jornadas.
En base a la información proporcionada por la responsable de la ONG, Helena Maleno, dos de las pateras partieron de las costas de Argelia el pasado domingo. Una de ellas transportaba 29 personas de origen subsahariano, mientras que la segunda llevaba a otros 30 individuos de la misma procedencia, incluyendo tres mujeres y dos bebés.
La tercera embarcación reportada como desaparecida zarpó el martes con 22 personas a bordo, siete de ellas mujeres. Todos los ocupantes eran de nacionalidad somalí, a excepción de uno que era sudanés. Las familias de los posibles afectados se han puesto en contacto con la organización al no tener noticias de sus seres queridos desde que partieron de Argelia, y se les está brindando apoyo.
Caminando Fronteras también ha comunicado esta información a Salvamento Marítimo para posibilitar la búsqueda de las embarcaciones desaparecidas. Según el informe anual de la ONG, en 2025 al menos 1.037 personas migrantes desaparecieron tratando de cruzar la ruta argelina que conecta Argelia con Baleares y el levante peninsular.
La ruta hacia el archipiélago se ha convertido en la parte más peligrosa de este viaje, siendo descrita como un «laboratorio de la necrofrontera» por la ONG. En este espacio se entrelazan la criminalización, la necropolítica y la erosión progresiva del derecho internacional, especialmente en lo que respecta a la protección del derecho a la vida.
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