La Sala Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Baleares ha dictado sentencia condenando a una magistrada a dos años de inhabilitación por un delito de prevaricación judicial por imprudencia grave. La magistrada emitió dos resoluciones judiciales que impidieron a una empresa interponer un recurso, actuando según la sentencia por error inexcusable al considerar que sus decisiones no eran recurribles.
Según el Tribunal Superior de Justicia de Baleares, la magistrada estaba convencida erróneamente de que sus decisiones eran irrecurribles, descartando que actuara con dolo al dictar las providencias. Los magistrados absolvieron a la procesada de un delito de prevaricación dolosa, imponiéndole el pago de la mitad de las costas al Ministerio Fiscal y a la acusación particular.
Los hechos tuvieron lugar durante el desempeño de su cargo como magistrada sustituta en el Juzgado de lo Mercantil número 1 de Palma, en un procedimiento concursal relacionado con Grupo 4 Islas Balears S.L., empresa que gestionaba el Hotel Torre Azul en s’Arenal de Llucmajor. La Sala concluyó que las providencias debían considerarse injustas, ya que no permitir el recurso era erróneo y no tenía respaldo legal.
El Tribunal afirmó que la magistrada actuó con grave imprudencia al dictar las resoluciones, considerándolas manifiestamente injustas. Sin embargo, no se encontró reproche penal en su conducta respecto a la ejecución inmediata de un auto de remoción del administrador concursal cesado. La Sala argumentó que la actuación de la magistrada era defendible dada la situación en el Hotel, donde se requería auxilio judicial debido a altercados.
La decisión no es definitiva, ya que cabe recurso de apelación ante el Tribunal Supremo.
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